Un loco en el espacio…

El astronauta que se lanzó al vacío.

Con el fin de la era de los transbordadores, muchas historias han regresado a la mente…una muy especial fue la de Dale Gardner que, en 1984, efectuó una de las maniobras más peligrosas realizadas por un humano: para recuperar dos satélites, debió saltar al espacio sin nada que lo sujetara al Discovery y sin la certeza de que podría volver.

“Tengo todo el mundo ante mí para trabajar. El show nunca volverá a ser el mismo. Qué vista”. Con estas palabras, el astronauta Dale Gardner, integrante del transbordador Discovery, informaba a su nervioso comandante y al equipo en tierra de la Nasa del avance de una de las operaciones más tensas, peligrosas y osadas realizadas por un ser humano. La fecha era 14 de noviembre de 1984, un día en que Gardner saltó literalmente al vacío desde el transbordador: desprovisto de cualquier tipo de sujeción, dotado sólo con una pequeña unidad de propulsión de nitrógeno y sin la certeza de poder volver, tardó siete minutos en avanzar 50 metros de vacío total, para completar el primer salvataje de satélites de la historia espacial.

La misión STS-51-A tenía como objetivo colocar en órbita dos satélites y rescatar otros dos que no habían operado como se esperaba. El primero, llamado Westar 6 y propiedad de la empresa Western Union, había sido desplegado por el Challenger el 3 de febrero de 1984, pero no logró colocarse en una órbita adecuada debido a un desperfecto en sus motores. La segunda nave, Palapa B2, fue financiada por el gobierno de Indonesia y había sido lanzado tres días después, experimentando el mismo problema con sus cohetes.

Ante el peligro que implicaba su desplazamiento descontrolado, las empresas aseguradoras pagaron a la Nasa US$ 5,5 millones de la época para capturar a los satélites, cada uno de los cuales pesaba casi media tonelada y cuyo rescate se realizó en dos sesiones de saltos al vacío.

Una labor que fue ensayada cientos de veces en las instalaciones de la agencia espacial de EE.UU., pero que hasta hoy es considerada como la más atrevida del programa de los transbordadores, el cual finalizó hace algunos días con el último despegue de la nave Atlantis.

Según señaló Gardner a la revista científica Quo, durante los largos minutos en que se desplazó flotando en el espacio hacia los satélites tuvo tiempo para sentirse fuera de control y experimentó instantes de un nerviosismo extremo, algo extremadamente peligroso, ya que el más ligero error de cálculo podía apartarlo de su objetivo y alejarlo para siempre del transbordador.

“Estoy seguro de que los médicos de la base en Houston registraron un incremento dramático en mis pulsaciones, porque recuerdo la sensación de flotar a la deriva y sin control durante los primeros segundos del vuelo”, indicó Gardner -quien se retiró de la Nasa en 1986 y hoy trabaja en la empresa aeroespacial TRW- a la publicación española. Por un instante, agregó, impulsarse hacia los satélites fue “como saltar a un precipicio”.

Salvataje inédito

La tarea de rescate se realizó a 360 km de altura, sobre una zona ubicada al sureste de California y parte del Caribe. El reloj marcaba las 7.22 AM del 14 de noviembre cuando Gardner saltó al vacío para capturar el último de los dos satélites. La maniobra debía ser realizada por un astronauta con amplia libertad de movimiento, ya que requería de demasiados ajustes de ángulos y posición, los que debían ser realizados por el sistema de propulsión a nitrógeno de Gardner y que impedían el uso de un brazo robot. Además, una vez que capturara cada dispositivo, el astronauta debía adosar con precisión un dispositivo de enganche y llevar los satélites de regreso al transbordador.

El astronauta indicó a la revista Quo que una de sus principales preocupaciones era preservar el nitrógeno durante la operación de captura. “La configuración que usamos forzaba los propulsores y ahorrar combustible estaba todo el tiempo en mi cabeza. De hecho, tras acoplarme al satélite hubo un gran retraso, así es que apagué totalmente los propulsores. Eso significaba que el satélite y yo girábamos de forma descontrolada, pero esto ahorró el combustible que más tarde necesité para aproximarme a la nave y empujar el satélite”.

Sólo la operación de captura y rescate del primer satélite tardó seis horas y requirió que el astronauta Joe Allen sostuviera durante 90 minutos el dispositivo, mientras Gardner lo aseguraba en la sección de carga del Discovery. El exitoso resultado incluso motivó una llamada personal a la tripulación por parte del entonces Presidente de EE.UU., Ronald Reagan. “El país está orgulloso de lo que han hecho. Demostraron que al llevar hombres al espacio a bordo de los transbordadores estadounidenses podemos trabajar en el espacio en formas que nunca habíamos creído posibles”, dijo el mandatario desde la Casa Blanca.

Según señaló en ese momento Gardner a los diarios de su país, una de las claves para no alejarse en el espacio fue el arnés que usó y que restringía sus pies en una posición fija, evitando de esta forma cualquier movimiento brusco o descontrolado. Aún así, su maniobra terminó siendo el último de los seis vuelos que realizó la Nasa con sistemas de propulsión autónoma, ninguno de los cuales llegó a ser tan osado como el protagonizado por Gardner.

“Los astronautas estábamos entusiasmados con su capacidad. La decisión se tomó por el cambio del programa tras al accidente del Challenger en 1986, y esas modificaciones implicaban que este sistema ya no se necesitaba. Después, la Nasa decidió que el transbordador no volvería a ser utilizado como vehículo lanzadera o nave de mantenimiento de satélites”.

La hazaña del astronauta aún es recordada por el astronauta, especialmente considerando que el programa de los astronautas llegó a su fin. “Algunas veces, cuando miro alguna foto o video, mi primera reacción es pensar que estoy mirando a otra persona. Los astronautas no somos los mejores contando nuestros sentimientos y experiencias. Se ha sugerido que algún día suba al espacio un escritor o poeta que capture en palabras los aspectos subjetivos del vuelo espacial. Y no es una mala idea”, concluyó Gardner a Quo.

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Publicado el julio 16, 2011 en Reportajes.. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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